El 30 de Noviembre se conmemora el día del Teatro Nacional. La historia nos revela que esta disciplina nació en estas orillas un 30 de Noviembre de 1783 en la intersección de las calles Alsina y Perú a instancias del Virrey Juan José de Vértiz y Salcedo que decidió crear un teatro de comedias que llamó "Teatro de la Ranchería"
Las actividades de este lugar, presumiblemente sólo frecuentado por hombres, se vieron interrumpidas en 1792 cuando un incendio destruyó por completo las instalaciones.
¿ Pero quiénes fueron los seres doblegados por el anonimato y el tiempo que levantaron el polvo en aquel escenario cuyo numen aún sobrevuela a nuestros actuales actores reconocidos en el mundo?
Sólo hay referencias de dos mujeres a las que se les daba el nombre de "graciosas", Juanita Ibarra y la Pepa, que con sus canciones, bailes y representaciones inflan burbujas luminosas en las oscuras noches del villorrio junto al río de la Plata.
Mujeres que tal vez se preguntaban de que condición eran, un poco más que esclavas por ser blancas,un poco menos que otras mujeres por ser actrices. En las noches aplaudidas y festejadas, en los días escondidas por el desprecio y el aislamiento al cual eran sometidas por los estamentos sociales de esa aldea con aires de grandeza.
Ni un tiempo para la oración en la hora del ángelus en la casa de Dios, les era permitido.Ni un pedazo de tierra santificada para los huesos que dormían a su muerte más allá de los basurales.
Las campanas del Cabildo cumplieron con la tarea inexorable de marcar ese tiempo sin opciones para eso de ser mujer.
Hoy este recuerdo a estas pioneras de los escenarios porteños en el despertar de nuestra historia.
Rosa Esther Moro.