miércoles, 27 de septiembre de 2023

Presentación del mensajero

 Presentación del mensajero.

Mi nombre es Armando Torres, este es el testimonio de las experiencias por las cuales he pasado, tras haberme involucrado, con un grupo de brujos curanderos de la Sierra Madre Oriental de México.

El responsable de que haya adoptado este camino, fue el célebre antropólogo Carlos Castaneda, autor de una docena de bestsellers, donde relata su propia odisea de aprendizaje en el arte de la brujería.

Carlos nos cuenta en sus libros como, a causa de sus estudios de campo, entró en contacto con un poderoso chaman Yaqui del norte de México llamado don Juan Matus.

Durante trece años se dedicó a investigar el mundo mágico al cual lo introdujo don Juan con la ayuda de sus compañeros.

En el primer contacto que tuvo Carlos con su maestro, aquello que al principio parecía ser un encuentro común con un brujo yerbero, que como muchos otros utilizaba plantas alucinógenas para inducir un estado alterado de conciencia en su aprendiz, resultó ser algo muy distinto.

Carlos desarrolló una doble relación con don Juan y sus compañeros; por una parte, en la conciencia cotidiana, los trató como si fueran sus informantes indígenas, por la otra, en estados alterados de conciencia, recibió de ellos, importante información como aprendiz de brujo.

A partir de su quinto libro, justo después de la partida del nagual Juan Matus y su equipo, la historia da un vuelco inesperado, cuando Carlos empieza a recordar todo lo vivido en la conciencia acrecentada.

En ese estado insólito de conciencia, descubrió que su maestro no era meramente un brujo ordinario, involucrado en los quehaceres de los brujos, sino que pertenecía a una tradición de practicantes, cuyo origen se remontaba a la antigüedad. Supo que don Juan era, además, el nagual, es decir, el líder de un grupo de brujos que perseguían la libertad total, como meta abstracta.

La capacidad de orientar al aprendiz en un estado de conciencia acrecentada es uno de los elementos básicos en la formación de nuevos guerreros en las partidas de brujos.

Logran ese estado cambiando la posición del punto de encaje del discípulo a nuevas áreas de su luminosidad. El resultado de esos cambios es muy parecido a lo que ocurre cuando se utilizan plantas de poder, pero la manipulación deliberada permite un mayor control, de forma que se puede prolongar ese estado inducido de percepción, por mucho más tiempo.

La conciencia acrecentada ha sido descrita de muchas maneras; quizás, la que mejor la explica, es aquella donde consideramos la posibilidad de la existencia del punto de encaje.

De acuerdo con los brujos videntes, el punto de encaje es el centro de la percepción; lo perciben como si fuera un magneto luminoso que está situado en la periferia del campo de energía que circunda el cuerpo físico, a la altura de los omóplatos y más o menos a un brazo de distancia.

Los brujos han aprendido a mover ese punto de luz. A través de la experimentación, vieron que es posible manipular la fijeza de ese punto de diversas maneras.

También aprendieron que era viable hacerlo en terceros.

Saben que sin importar adonde se desplace el punto de encaje, siempre será un área nueva. Vieron que esa característica podía ser usada como el elemento clave en la enseñanza de los aprendices, porque tiene la propiedad de conceder a quien la experimenta, concentración ilimitada en lo que se hace.

Por lo tanto, los maestros utilizan esta maniobra para enseñar, ya que lo que se aprende en ese estado alterado de conciencia queda latente en el receptor. Sin embargo, por su propia naturaleza, la instrucción recibida se transforma en un bloque perceptual de gran intensidad, lo cual constituye un grave problema para la recolección de los eventos vividos.

La instrucción recibida en esos lapsos de conciencia alterada es olvidada, se queda almacenada en un área de nuestro ser total que no es el cerebro.

Es como si el aprendiz hubiera sido puesto en un profundo estado de hipnosis en el momento de recibir la enseñanza, sólo para recordar todo lo ocurrido posteriormente, a través de alguna situación especial o palabra clave, como si fuera una orden post hipnótica.

Tratar de recordar la conciencia acrecentada es como tratar de recordar un sueño; cuanto más se esfuerza uno, mas efímero se vuelve este.

Para recordar ese tipo de experiencia es necesario almacenar suficiente energía. De nada sirve usar la mente lineal para recobrar esas memorias, sólo con energía es posible mover el punto de encaje, para así realinearlo en la posición en que se encontraba en el momento en que se dio la experiencia, que se quiere recordar.

En ese estado especial de conciencia, Carlos aprendió de primera mano los misterios de la brujería. Se hizo consciente de que todo es energía y que es posible utilizar y controlar esa energía.

Los brujos poseen ese conocimiento desde hace miles de años, los pasan de generación en generación, a individuos elegidos por esa misma fuerza impersonal e inexplicable que moldea el Universo.

Para el hombre común y corriente, lo que hacen los brujos es incomprensible. Sus actos desafían la razón y eso, a través de la historia, les ha generado fama de poseer poderes especiales y controlar fuerzas sobrenaturales, que la gente por lo general asocia con la intervención de espíritus maléficos.

Conforme evolucionaba en su instrucción, el joven estudiante de antropología, aún sin estar plenamente consciente de lo que hacía, se adentro en un extraño sistema de conocimiento. Descubrió que la brujería, lejos de ser un conjunto de prácticas absurdas, de maleficios y encantamientos, era en verdad una filosofía de vida muy antigua, ejercida por practicantes extremadamente disciplinados.

Al unir su destino al grupo del nagual, Carlos se enteró que don Juan y sus compañeros eran en verdad, el último remanente de un linaje de conocimiento ancestral que había florecido durante miles de años en lo que actualmente es México y parte de Centroamérica, una cultura única de personas apasionadas por develar el secreto de la existencia.

Esos hombres eran conocidos como toltecas.

Tolteca es el nombre que se le da a cualquiera que sea practicante de las artes que conducen al conocimiento.

Sus quehaceres tienen que ver con investigaciones en el campo del estar consciente de ser, con el control de sí mismos y la manipulación de seres inorgánicos o fuerzas aliadas, como les llaman ellos.

Hasta hoy en día existen, diseminados por todo el país, los descendientes de aquellos antiguos linajes, que siguen el camino y las prácticas de sus antepasados.

Uno de esos grupos son los brujos curanderos, tradición a la cual pertenezco y de la cual se trata este trabajo.

Debido a mi manda, he podido corroborar en gran medida muchos de los desafíos dejados por Carlos. Y aun cuando todavía me encuentro en la fase de recolección de mis experiencias pasadas, he perdido la forma humana y he logrado completar mi cuerpo de ensueño. Esto me ha abierto las puertas de un mundo extraordinario.

RESEÑA DEL LIBRO "LA PATRIA DE LAS MUJERES" DE ELSA DUCRAROFF

 

LA  PATRIA DE LAS MUJERES

 

Una historia  de espías en la Salta de Güemes, es el subtitulo de la novela “La Patria de las Mujeres”. La autora: Elsa Drucaroff, nos habla de esa otra parte de la trama de la historia, la que urdieron las mujeres, solo mencionadas en recreaciones históricas como en esta obra.

Como de mujeres se trata nos vamos a encontrar con todos esos elementos que constituyen el mundo femenino puestos al servicio de la Patria, que decidieron forjar.

Las protagonistas: Loreto Sánchez de Peón,  y Mariana Inhierza, nos llevan con sus pasos a un entorno histórico rigurosamente reconstruido en la Salta  entrañable de siempre.




Las mujeres salteñas, las bomberas organizadas por Loreto Sánchez de Peón, reconocida como Dama Espía del Ejército del Norte, fueron determinantes en la guerra de guerrillas que comandaba Martín de Güemes.

Es una novela que revela hechos sobre los orígenes de nuestra nacionalidad y afianzan nuestra argentinidad, porque estas epopeyas fueron  realizadas por seres reales, donde estaban incluidos: los negros, mulatos, indígenas y las mujeres  de toda condición. Es también una novela de amor, como iba a faltar el amor en un relato de mujeres, de traiciones  y aventuras.

Elsa  Drucraroff, nació  en Buenos Aires en 1957, es narradora, profesora de literatura y semiótica y periodista. Investigadora de temas históricos, escribió  artículos en diarios y revistas de esta ciudad y en el exterior. Ejerce la docencia en la Facultad de Filosofía y Letras  y se desempeña como investigadora en el Instituto Superior del Profesorado, Joaquín V. González.

Público: Mijael Bajtin; La guerra de las culturas; Roberto Artl: el profeta del miedo; Rodolfo Walsh; El último caso; Ensayos.  La Patria de las Mujeres, (1999) novela;  La conspiración contra Güemes: una novela de bandidos, patriotas y traidores y el Infierno prometido.

Dirigió el tomo XI de la historia crítica de la literatura argentina, obra en doce volúmenes a cargo de: Noé Jitrik.

 

Rosa Esther Moro.

 

 

 

martes, 2 de enero de 2018

PALABRERIO

                                  PALABRERIO
Cuando el movimiento y la palabra se unen nace la magia.
La palabra nos crea y nos recrea.
El mundo está sostenido por la palabra.
Somos lo que somos por la palabra.
A veces la palabra se vuelve liviana, pierde contenido y se las lleva el viento, pero otras son los que son, poderosos mantra y crean.
La palabra nos da la dimensión de creadores
Hay palabras que se entregan y otras que se guardan, unas para el afuera y otras para el adentro. Al final todo es lo mismo, porque siempre es el  Caos primordial, nuestra Madre, resolviéndose  a sí misma con nuestra experiencia.
Para algunos, la palabra tiene colores, formas, siluetas que se van dibujando, hasta alcanzar la dimensión de pensamientos y se vuelven todo lo que vemos.
A veces nos tenemos que desapegar de todas ellas, para ver lo que en     verdad somos, luz espejada que por mandato busca ser consciente para relatar la vida y ser huella.
La palabra entonces es relato que se manifiesta de distintas formas y crear nuestro mundo a través de ellas. Crean las nubes y las lluvias que lloran nuestras palabras, son el frío y el calor, lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo
 La vida y la muerte. Dios y el demonio. Ellas danzan y se nutren con los opuestos.
Son el tiempo que nos abarca mientras somos barro de la tierra, luz del fuego, agua de la sangre y aire que se respira y nos respira.
Mientras las palabras están, la vida que conocemos está.

Rosa Esther Moro

PALABRAS



PALABRAS



Las palabras pueden ser fuertes, o débiles, redondas, cuadradas, espiraladas, las más difíciles las triangulares, Negras, rojas, rosas, fucsias, azules, y  resplandecientemente blancas. No me quiero olvidar de las plateadas o doradas. Las de la Tierra y las del cielo. La de los dioses y demonios.

La  gran madre Caos vivía inconsciente y circular apretando en su seno todos los mundos posibles e imposibles.  Dios la fecundo  con misma palabra que ella tenía inscripta en su matriz y se hizo el mundo.

El hombre es la palabra con la que se fueron haciendo las cosas, porque el ser humano tiene todas las palabras de su padre y de su madre.

La palabra irrumpe sagrada en toda creación.

Hay palabras lábiles que vuelan con el viento y desaparecen en la nada. Son las palabras huecas, porque el hombre les quito significado.

Entonces aparecen otras danzando en el imaginario, a veces son y otras no.

Es sabido que hay palabras con las que nos hablamos a nosotros mismos y otras que son para el afuera. Aunque llegado el momento todo es lo mismo, un hervidero de palabras con las que creamos nuestro yo, nuestra personalidad.

Cuando el movimiento y la palabra se unen crean la magia.

 Rosa Esther Moro.

   MI RELACION CON LA POESIA

            MI RELACION CON LA POESIA

                        En la infancia pronto los juguetes me quedaron angostos, chicos, sin ganas. Prefería estar estirándome para atrapar estrellas o jugar con el sol en ese patio vidriado donde reconocía cuando nacían las estaciones.
Sin saberlo ya estaba vinculada con la  poesía.
Después de tantos saltos y trepadas para tocar el cielo cansaron a los adultos que viendo que las muñecas, ni vajilla en miniatura, ni las escobitas, me calmaban, me dieron los libros.
Libros infantiles que fueron creciendo como corresponde.
De esa manera tome contacto con la palabra, con la palabra ejercida de otra manera. Así comencé a hacer en tarjetas pequeños dibujos y poemas de amor a mi mamá, esa mamá que nunca lograba alcanzar, donde se desprende que en todo poeta hay un elemento de amor, una búsqueda de dar o hallar el amor. El amor que es dado nunca alcanza.
Un poco más grandecita, tenía cuadernos verdes, marca Arte, donde escribía en forma de poema. Cuadernos que desaparecieron en las mudanzas que toda familia realiza, según cambian las circunstancias.
Pero recuerdo especialmente uno de esos poemas  donde le pedía a Dios, porque también era ya mística, que no dejara que las palabras murieran en mi.
“Cuando perdemos la infancia, perdemos la inocencia de esa lengua aprendida con tanto esmero”  
“Creo que en los que anida una rebeldía innata, no se nos amputa, sino que secretamente guardamos a esa voz niña y la hacemos crecer en secreto y tomamos conciencia esa “gracia ambigua de las palabras y las defendemos de las reglamentaciones del mundo” (Santiago Espel-de su libro: Notas sobre poesía)
Con el tiempo se reconoce así una segunda mirada sobre todo lo existente. Otro mundo está a disposición de la poesía. Mirada que se puede llevar a la palabra escrita, o no. Que puede transformarse en un poema de valor, o no llegar a ser más que un papel arrugado, o simplemente no llegar a ese papel.
Poesía es el sinfín  de hechos cotidianos que amanecen como perlas en cualquier momento. En la peluquería la asistente me lava la cabeza y comienzo a sentir sus manos como una remota fuerza que escarba y se detiene allá donde se originan los pensamientos y que se transforman en un sentir, y las formas del mundo pierden sentido, se desligan de mí, me desprendo y soy navegante en el universo de mi cuerpo. Mientras el agua fluye tibia, fluye, limpia, aborda ese tiempo donde la luz parpadea y yo intento atraparla, mantenerla encerrada en un instante que rápido se disipa.
Esta es la poesía que me pertenece, cada ser debe tener  la que le fue otorgada, porque al Ser, le gusta la diversidad.
En algún lado leí que la poesía está relacionada con la magia y que los chamanes se expresan de una manera que no es la corriente. Es que la magia también juega con la palabra y las transforman en mantras, palabras de poder, sin sentido aparente, para  encontrar ayuda en otros entornos y transformar la realidad que nos atiende.
“La lectura y escritura de poesía podría disminuir la criminalidad y delincuencia en el mundo” (Santiago Espel)
Y es así, porque con la apertura de esa segunda mirada se encuentra el sentido profundo de la vida. Es vincularse con esa energía, para mi divina, que nos sustenta y nos pertenece y a vislumbrar a través del conocimiento él porqué de nuestro paso por la vida. Como dijo Carlos Castaneda a través de la voz de su maestro don Juan Matus, que el hombre está hecho para adquirir conocimiento, ese es su destino.

Al preguntarme: ¿Por qué escribo? Y como es que escribo poesía, que no sé de donde me salió, es como si estuviera desde siempre inscripta en mí. Nunca sé de qué color va ser el hilo que voy extraer de esa nebulosa que me acosa, que me inspira. Es un resonar de un sonido, o una imagen, una sugestión, un lejano sentir que se hace palabra, a veces si tiro con insistencia de eso sale el poema entero, o tengo que insistir un poco más para concretar eso que yo sé que es. A veces lo logro. Otras no. Y así van quedando partes de algo en papeles que van amarilleando en los cajones. De vez en cuando reviso esos esbozos y sale algo, pero no es lo mismo que lo inspiro. Me ha pasado con cuentos que empiezo con algo y desarrollo y termino con algo totalmente inesperado. Creo que escribo porque me leo a mí misma, o me doy a leer relatos que están inscriptos en el aire.
Esto es de una total maravilla de la nada salió algo que me pertenece, sin pertenecerme, como los hijos, porque un hijo es una inmensidad disparada hacia el futuro. De donde viene ese hijo que me fue destinado. Su padre y yo le dimos su forma física y psíquica, donde contribuyeron las generaciones precedentes, eso es lo sabido.  ¿Pero de donde vienen esos seres tan entrañables, tan conocidos, como desconocidos. La otra pregunta es: de donde vengo yo. Con lo que escribo me pasa lo mismo, por eso siempre pienso que no es mío, que solo soy un canal. Pero escribo también porque me gusta, porque me gustan los terrenos áridos, inexplorados y eso es el papel blanco, que puede llegar a desesperar, pero allí se puede crear y recrear algo.
En mi vivir, también me gustan esto, me interesan los espacios vacios donde puedo imaginar. Donde todo está hecho por otros siempre me veo esforzada a la adaptabilidad, eso no quiere decir que no lo pueda aceptar y hasta disfrutar. Me entusiasman los proyectos ajenos y me gusta colaborar con ellos, pero sé que no son lo mío.
Sé, que en ese cuadrado blanco de papel, siempre guarda algo. Algo que está allí oculto, esperando una forma, una resolución, esperando encontrar la luz. Y sé también que la vida es así, que en toda situación hay si se cambia la mirada, la actitud, un tiempo oculto que nos corresponde y nos soluciona. Hay infinitas posibilidades para cada situación. Si la encontramos y la sacamos a luz es la que nos pertenece. Somos libres aunque muchas veces nos sentimos presos; presos de las rejas que nos supimos construir.
Si, escribir es para mí, algo metafísico, incomprensible, que nace en lo oculto. Siempre es nuevo. Siempre pienso que no voy a poder hacerlo, que no voy a dar con las palabras. Entonces la magia, comienzan a surgir de un lugar conocido que desconozco. A veces utilizo términos que tengo que buscar su significado en el diccionario  y siempre es lo que corresponde a eso que estoy escribiendo.
Alguien me dicta, soy hablada.
No soy disciplinada para escribir, (siempre estoy tratando de auto educarme, eso también es ser disciplinada, pero sin lograrlo) pero si puedo sentarme, tomar la lapicera, y enfrentarme al papel, algo se desprende de mí y se instala en el papel, es por eso que siempre tengo la sensación de primera vez, de lo inédito, del no poder, del no encontrar el ritmo, la palabra, de no tener la fuerza insistente de lograr expresar eso esencial que ejerce presión desde la nebulosa de lo que no es.

Leo a Santiago Espel  Diciendo: “que la poesía no es un acto inocente, ni un rasgo de ingenuidad y que no se puede negar la incidencia de un poema en la realidad, que la altera y que siempre es un componente incorrecto para cualquier sistema”
No, por supuesto que la poesía no es un acto inocente, porque sintetiza eso que la vida de superficie no revela, a veces sin que el poeta lo sepa. Aunque creo que en todo poeta tiene que existir algo de inocencia para dejarse tocar por el hecho poético, que vendría a ser un ramalazo de otra frecuencia y que no siempre se puede alcanzar esa “dinastía exiliada”. “La escritura toca lo extranjero” según Clarice Lispector.
En cuanto al hecho de que un poema “es un componente erróneo para cualquier sistema” debe ser extensivo para los poetas, e ilumina esa parte mía que siempre se siente exiliada, extranjera, “un componente incorrecto”. Ese sentir me acompaño desde siempre, ahora lo acepto, hasta con agrado, pero hubo épocas que esto no me hizo feliz, y me llevó  a ser una buscadora de respuestas para intranquilos interrogantes.
Escribir me completa, me hace partícipe y también de alguna manera me traduce, aprendo y construyo un conocimiento que me pertenece.
                                                                                                                 
                 Jugar con las palabras
                 Luciérnagas titilantes
                 Se encienden y se apagan
                 De la sombra a la luz
                Mi resonancia
               Las une
               Las moldea
              Con un propósito que desconozco

             Me gusta reconocerme en este juego.    REM

Por mucho tiempo lleve oculta a la poeta que vive en mí. Ni mi familia sabia de estos andares míos, solo reconocían que “estaba siempre en la luna.
Mi hijo menor, en cierta oportunidad, al mostrarme sus poemas con mucho reparo, me dijo: “no lo digas a nadie mamá que a mí me gusta la poesía. Si se enteran los chicos, es un quemo de cargadas para siempre, no lo digas porque si no vuelvo a mostrarte nada más” Esa es la incomprensión  y la sorna  de la que están rodeados los poetas.
Siempre tuve la sensación que  era dos personas, una de la poesía, las lecturas, las indagaciones fantásticas y otras yerbas que componen ese otro universo tan mío.

          La oculta pasajera de otra vida, de otra mirada.
          La que se pierde en atardeceres y otoños
         Que se hunden ocres en la muerte
         A la que las lunas le regalan palabras mágicas
         En las noches de veranos que se queman,
        Yendo a la deriva con los sueños
           A la que los árboles le acarician el rostro con verde sabor
           Otorgando verdades porque si, como  hacen los amigos      REM

Y esta la otra la que lucha por adaptarse al mundo que dicen real, y que también tiene su encanto cuando se aprende a manejarse en el.
Todo parece andar por carriles bien diferenciados, que colapsan cuando irrumpe un arrobamiento, entonces la loca hace su aparición  y la de los días muere instante a instante tratando de encerrar en la orilla que corresponde a esa que se suelta el pelo y es. Todo un conflicto

“¿y ahora como lo escribo?” pregunta: Santiago Espel
A veces caminando o simplemente quedándome quieta, o lavando los platos, o barriendo. De esas maneras u otras se abre una grieta por la que entra un pájaro que me deja un hilo de dónde tirar. A veces a través de una consigna, muchas, porque frecuento talleres, o algo que leo.¿ Bueno, ahora como lo realizo? Las palabras nunca alcanzan pero hay que tirar algo fuego y comenzar aderezarlo, cocinarlo lentamente. Escribir es siempre algo nuevo, que viene de algo viejo.
Las noches en las que deambulo quieta y sin esfuerzo, a veces me llevan al sueño, al mundo de los sueños, algo de suma importancia para mí; otras me asaltan ideas, las palabras se desvisten ante mí, o me despiertan en la mitad de la noche. Laxa, entre dormida, me digo, mañana anoto esto, puede que lo haga y me levante por la mañana a escribir lo que me asalto, pero la muchas de las veces el encanto ya huyo. No siempre es así pero casi siempre.
De donde me vienen las palabras, no lo sé, solo sé, que están allí rondando y en algún momento son.
La poesía  está hecha del mismo material de los sueños, los que realizamos dormidos o despiertos.
Me gustaría hacer algo temático, con un hijo conductor, pero me cuesta y después me digo: todo pasa por mí, yo soy el hilo conductor. Es esa cosa loca, salvaje, bloqueada, que hace lo imposible para atrapar eso que se desplaza como una onda dentro de mí.
¿Qué lugar ocupa  la literatura, la poesía, en este mundo automatizado?”
El lugar del contraste, lo indómito, la herida que supura y nos recuerda que estamos en este mundo, que estamos vivos y estar vivos es estar en sintonía con esa vibración vital que nos hace ser uno con todo lo que nos rodea. También representa un acto de libertad, de arrojo, de los que se sienten apretados en el formato que les toca vivir. Hundirse en la lectura de igual forma trae esa misma sensación de emancipación de los que nos rodea, como lo es bailar; bailar no con pasos programados, sino entregando, soltando el cuerpo a la música, con esa música que resuena con algo interior.
En el danzar también está implícita la poesía, y para mí lo está también en  el Tarot. Alguien me dijo  que mis caminos son espejos uno del otro.
Siempre me pregunto porque hago estas cosas y no otras. Son preguntas sin respuesta aparente, porque como en todo lo relacionado con la vida que nos toca vivir, está el punto de misterio, y cuando más creemos que sabemos, menos sabemos. No saber nada y tener que enfrentarnos a ese misterio es lo verdaderamente real y lo que hay que aceptar y dejar que pase a través de uno y seguir creando, no solo poema, cuentos, sino  todo aquello que tiene que ser creado para manifestarnos.

“Camuflada, silenciosa, la muerte pelecha en la rutina. Por eso la poesía también trabaja contra la muerte: Inacción diagonal, herida propinada a la rutina, luz, así el  poema” Santiago Espel
La poesía mira de frente a la muerte, la descose, la sabe, no la rinde, nada puede rendir a la muerte, la posterga con el encantamiento. La ilumina. Le pregunta, la hace su aliada.
El sistema, este que ya comenzó a ser pateado y puteado por algunos que esclarecidos  denuncian. Ese, que nos “organizo la lengua desde chicos, la lengua y el tiempo” S.E
La lengua amordazada hasta hacerla común, lineal, libre de sospecha. Una lengua preparada para la obediencia. Automatizados, rutinarios, obedientes; algunos necesitamos abrir una grieta luminosa por donde huir. Salir al jardín aunque sea por momentos.

¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidad?
Ninguna palabra es visible
                                               Alejandra Pizarnic
…decir equivale a mentir
Todo lo que se puede decir es mentira
El resto es silencio
Solo que el silencio no existe            Alejandra Pizarnic

Asomada a mí poeta
La otra que soy pregunta
Porque escribo en esta lengua
¿Quién me eligió?                    Virginia Perrone

De pronto emerge      el poema
Las palabras negadas    prohibidas
Golpean desnudas sin ocultar sus ojos            Cecilia Ortiz

¿Quién me eligió? O porque elijo hacer esto, de donde me viene este traer palabras de mundo invisibles, que se niegan, que golpean, que miran, que están allí tan cerca como lejanas. Desconcertantes, inservibles, que solo son para quién las pesca. Alguien que merodea por lugares parecidos. Puede ser que todo lo que se dice sea una mentira,  una enorme mentira hecha de palabras para poblar el vacio; para dar forma a lo sin forma.
Por último, hago esto, porque soy un lugar resonante.
En mi todo resuena.
Advirtiendo esto supe que pertenezco, no al mundo de cuadrados que se desplazan uno sobre otro, buscando permanencia, sino a la impermanencia de la vida que se agita desde los confines del universo hasta una tímida brizna que se alarga y crece hacia el sol.

Rosa Esther Moro.

  LA  PATRIA DE LAS MUJERES


                                   LA  PATRIA DE LAS MUJERES

Una historia  de espías en la Salta de Güemes, es el subtitulo de la novela “La Patria de las Mujeres”. La autora: Elsa Drucaroff, nos habla de esa otra parte de la trama de la historia, la que urdieron las mujeres, solo mencionadas en recreaciones históricas como en esta obra.
Como de mujeres se trata nos vamos a encontrar con todos esos elementos que constituyen el mundo femenino puestos al servicio de la Patria, que decidieron forjar.
Las protagonistas: Loreto Sánchez de Peón,  y Mariana Inhierza, nos llevan con sus pasos a un entorno histórico rigurosamente reconstruido en la Salta  entrañable de siempre.
Las mujeres salteñas, las bomberas organizadas por Loreto Sánchez de Peón, reconocida como Dama Espía del Ejército del Norte, fueron determinantes en la guerra de guerrillas que comandaba Martín de Güemes.
Es una novela que revela hechos sobre los orígenes de nuestra nacionalidad y afianzan nuestra argentinidad, porque estas epopeyas fueron  realizadas por seres reales, donde estaban incluidos: los negros, mulatos, indígenas y las mujeres  de toda condición. Es también una novela de amor, como iba a faltar el amor en un relato de mujeres, de traiciones  y aventuras.
Elsa  Drucraroff, nació  en Buenos Aires en 1957, es narradora, profesora de literatura y semiótica y periodista. Investigadora de temas históricos, escribió  artículos en diarios y revistas de esta ciudad y en el exterior. Ejerce la docencia en la Facultad de Filosofía y Letras  y se desempeña como investigadora en el Instituto Superior del Profesorado, Joaquín V. González.
Público: Mijael Bajtin; La guerra de las culturas; Roberto Artl: el profeta del miedo; Rodolfo Walsh; El último caso; Ensayos.  La Patria de las Mujeres, (1999) novela;  La conspiración contra Güemes: una novela de bandidos, patriotas y traidores y el Infierno prometido.
Dirigió el tomo XI de la historia crítica de la literatura argentina, obra en doce volúmenes a cargo de: Noé Jitrik.

Rosa Esther Moro.

  EL ÚLTIMO ENCUENTRO

            EL ÚLTIMO ENCUENTRO
                                        SANDOR MARAI
                         1900                                        1989

Considerado uno de los escritores más excepcionales de habla húngara, es rescatado en la actualidad después de ser prohibido por el régimen soviético y quedar en olvido.
Narrador, poeta, dramaturgo y periodista, abandona su país definitivamente en 1948, por disidencias con el régimen. Vivió en distintos países de Europa hasta nacionalizarse estadounidense en 1952.
“Tal vez la única obligación de mi vida y de mi trabajo,  como escritor, sea elaborar el proceso de desintegración del mundo al cual pertenezco” dijo refiriéndose a la desintegración de la clase media húngara, a la que pertenecía.
“El último encuentro” nos habla de la amistad, la espera  de toda una vida y un reencuentro final. Se sumerge en verdades de fondo de la vida humana. Ronda la nostalgia de un mundo perdido con el advenimiento de los años: espera y silencio que duran décadas ; secretos, amores y venganzas que toman vidas enteras.
Ahonda en los abismos del vivir, en el misterioso ser que nos habita.
Es una novela de prosa que engancha, de una inmensidad que se desarrolla hasta el  final.
Sandor Márai se quita la vida en 1989, poco antes de la caída del muro de Berlín.
Su obra es extensa, entre los más reconocidos se encuentran: “La hermana” , que nos dice del misterioso vínculo de la vida y la muerte. “Tierra Tierra” novela autobiográfica, “La mujer justa”, “La herencia de Eszther” son algunos de los títulos de su prolífica obra.

Rosa Esther Moro.